Manejo de las podas de Leucaena leucocephala para la producciónde forraje en el periodo seco en Cuba
Ismael Hernández Venereo
RESUMEN
Con el objetivo de evaluar el efecto de las podas al final del período lluvioso, sobre la producción y la calidad
de la biomasa de Leucaena leucocephala cv. Cunningham en los meses de sequía, se desarrollaron dos
experimentos en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, Matanzas, Cuba. Para este
propósito se utilizó una plantación de Leucaena con más de cinco años de establecida sembrada a 0,60 m
entre plantas y 3,0 m entre hileras.
En el experimento 1 los factores bajo estudio fueron dos meses de poda inicial al final del período lluvioso
(noviembre y diciembre) y cuatro fechas de poda final en la época seca (febrero, marzo, abril y mayo). El diseño
experimental utilizado fue de bloques al azar con un arreglo factorial 24 con cuatro repeticiones.
En el experimento 2 se evaluaron similares fechas de poda inicial que en el experimento 1 y dos momentos
de poda en la sequía (febrero-abril vs. abril y marzo-mayo vs. mayo). El diseño experimental fue bloques al azar
con arreglo factorial 22 con cuatro repeticiones.
Las podas se efectuaron a 0.45 m del suelo, no se fertilizó y sólo se realizó control manual de malezas en
febrero. Las variables evaluadas para los componentes de la biomasa (hojas, tallo tierno, tallo leñoso) fueron
producción de materia seca, tasa de crecimiento y proporciones de cada componente con respecto a la
biomasa total. Se midió la producción de ramas y la altura de las plantas. A las fracciones comestibles de la
biomasa se les determinó la digestibilidad in vitro de la materia seca, el contenido de proteína bruta, de fósforo
y de calcio así como de fibra bruta.
Los resultados del experimento 1 muestran que la producción de hojas se incrementó con motivo de la poda
inicial de diciembre. Las podas realizadas en la sequía indican que la producción de hojas se incrementó de
febrero a mayo detectándose diferencias significativas (p<0,05) con respecto a febrero. La producción de tallos
tiernos presentó, en la poda final de marzo, diferencias estadísticas (p<0,05) con el resto. La producción de
biomasa comestible mostró mayores valores al ser efectuada la poda inicial en diciembre. La producción de
biomasa total también se incrementó hacia finales de la época de sequía, detectándose diferencias (p<0,05)
con febrero. Al prolongarse el intervalo entre defoliaciones ocurre una mayor formación de tallo leñoso, lo cual
se refleja en un aumento de la altura de la planta.
Mientras más cerca de la época seca se efectúa la poda inicial, la producción de biomasa, en intervalos fijos
de poda, y la tasa de crecimiento (rebrote) de la Leucaena aumentan. La DIVMS de las hojas y los tallos tiernos
casi no tuvo variación entre los tratamientos estudiados y el mayor contenido de PB se presentó en mayo. Los
rendimientos en PB total y MSD se incrementan a medida que transcurren los meses de sequía. El contenido
de fibra bruta de los tallos tiernos fue el doble del de las hojas. No se encontraron diferencias en los contenidos
de Ca y P.
En el experimento 2 las cantidades de biomasa comestible de la poda combinada de febrero y abril fue
menor que la poda única de abril. En la comparación de la poda única de mayo vs. podar en marzo-mayo se
observó que los rendimientos de hoja fueron superiores en el tratamiento marzo-mayo, alcanzando un valor de
1,67 tm de MS/ha sin diferir (p<0,05) de la poda de mayo. Existe una clara tendencia a que se incremente la
producción total de Leucaena al cortar las plantas en marzo y mayo con respecto a podar en mayo solamente.
Las cantidades de PB total y de MSD fueron mayores en el tratamiento marzo-mayo.
Leucaena leucocephala demostró que, aún bajo condiciones de recursos ambientales escasos, es capaz de
responder a las podas al final del período lluvioso produciendo apreciables cantidades de biomasa comestible
durante el período de sequía en Cuba.